Don Manuel Fal Conde por Stanley G. Payne

27 12 2007

Reproducimos el artículo dedicado a la Figura de Fal Conde que el profesor Stanley G. Payne publicó en el Boletín Carlista número 3 (diciembre de 1993), con motivo del centenario del nacimiento de D. Manuel Fal Conde, personaje histórico, no ya para el carlismo, sino para España.
 

DON MANUEL FAL CONDE. Por Stanley G. Payne, Profesor.

Tuve brevemente la oportunidad de encontrarme con D. Manuel Fal Conde cuando hacía trabajos de investigación en Sevilla, en la primavera de 1959. Durante esa época de su vida estaba en gran parte retirado de la política y sufria una afección de garganta que le hacía muy dificil hablar. No por eso dejaba de ser afable y cortés con los visitantes; la atmósfera de su casa era amistosa y acogedora. Sus hijos tenían más o menos la misma edad que yo tenía en aquella época, y eso contribuyó a crear una situación amigable y encantadora.

El aspecto amable y benigno de Fal Conde en sus últimos años parecía cantradecir el papel controvertido y conflictivo que había jugado en la política del Carlismo y de España en los años 30. Su jefatura fue importante para la nueva concepción y reorganización de la Comunión bajo la República. La doctrina que él defendía trataba de volver a los principios originales del Carlismo del siglo XIX, rechazando las tendencias liberalizadoras de la generación anterior. Esto era paralelo a la nueva definición de las doctrinas políticas más marcadas y más conflictivas de una variedad de grupos políticos durante los mismos años.

Bajo el liderazgo de Fal Conde el Carlismo pudo reorganizarse y desarrollar nueva fuerza, aunque no queda claro que tuviese la oportunidad de llevarlo a la victoria. Su renuencia a aceptar la Jefatura militar en la Conspiración de 1936 llevó a un agudo desacuerdo dentro de las filas carlistas. Es dudoso que su postura de insistir en una restauración carlista hubiera tenido la menor posibilidad de éxito. El compromiso final alcanzado con el Ejército, solamente dos días antes que comenzara el Alzamiento, fue probablemente la única solución realista y práctica.

El papel consiguiente del Carlismo bajo el Gobierno militar se derivaba directamente de los términos del compromiso. Si Fal Conde había sido rigido e intransigente antes que comenzara la guerra, luego fue criticado por ceder demasiado facilmente a Franco en Diciembre de 1936. De hecho, probablemente tenía pocas alternativas, pues no solamente era poderosa la autoridad personal de Franco, sino que el carácter general de las fuerzas que apoyaban el bando nacional era demasiado colaborador y dejaba en segundo lugar los matices individuales. Esperar de Fal Conde que hubiera actuado de otra manera entonces, era altamente improbable en aquellas circunstancias.

Desde una perspectiva general puede considerársele como un líder político español típico de aquella época. Las fuerzas de la era republicana tuvieron el efecto de empujar, encorajinar a casi todas las fuerzas políticas españolas en busca de nuevas concepciones y agudizar sus propias identidades y doctrinas. En este aspecto representó D. Manuel Fal Conde el desarrollo de un Carlismo más conflictivo, más exclusivista, reflejo de la polarización política de aquel tiempo en España.

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